Hace como un año (No recuerdo bien, porque felizmente tengo memoria selectiva y mi memoria suele eliminar paisajes feos de mi vida), terminamos (una relación de casi 4 años y medio, una relación que me había traído mucho sufrimiento), lloré, pero con el tiempo, pasé la página (felizmente).
Hacía tiempo, entonces, que no me sentía enamorada, querida, gustada, apreciada, ada, ada, ada. No es que no aguante estar sin enamorado, pero en realidad, la vida es más bonita con alguien al lado (aunque les suene lo más cursi del mundo). O quizá digo esto porque he empezado a sentir algo que quiero sentir por siempre por alguien.
Recuerdo la época en que recién cruzábamos miradas, que recién conversábamos, las veces en que hacía que mi lapicero se cayera para que ÉL me lo pasara.. y también recuerdo todas las veces en que empezábamos a parar más tiempo juntos, repasando para el examen juntos, las llamadas de 10:51 minutos que hacían que se nos acabara el saldo..y todo lo demás.
Yo siempre creí que iba a ser imposible tener una relación con él, porque el simple hecho de verlo siempre como pata, me decía que era mejor una amigo así que un enamorado así (las razones? de repente muy irracionales como para contarlas).
Hasta que llegó cierto día en que los dos estábamos solos tomando un café y de repente siento que me toma la mano (y no negaré que me sentí nerviosa como si fuera la primera vez que alguien me la tomaba). Tomó mi mano, me miró a los ojos, sonrió de la forma más linda, tartamudeó (como un niñito cuando sale a exponer), y me dijo: “Cristina, ya no te quiero, te amo”.
